
Desde que cayera el sistema económico socialista,
no ha surgido ninguna alternativa a la economía
de mercado que impera actualmente en el mundo.
Cuando Ronald Reagan y Margaret Thatcher accedieron
al poder a comienzos de los 80, los líderes
de esta "Alianza Sagrada Anglosajona" comenzaron
a aplicar políticas económicas neoliberales
en sus propios países. De esta forma, se redujo
drásticamente el gasto gubernamental, se privatizaron
la mayoría de las empresas estatales y los
servicios públicos y se introdujo la doctrina
de que "todo viene determinado por el libre
mercado".
En el mismo periodo, el FMI y el Banco Mundial
comenzaron a introducir de forma uniforme
el "programa de ajuste estructural" en los
países en desarrollo con el pretexto de "remediar"
la crisis de la deuda. El programa de ajuste
estructural equivalía aproximadamente a la
política aplicada por Reagan y Thatcher durante
el neoliberalismo.
Los resultados de la globalización neoliberal
se dejan ver por ejemplo, en el hecho de que
los bienes de Bill Gates superan la suma del
PIB de los 49 países menos desarrollados (PMD).
La población total de todos estos países asciende
a unos 600 millones de personas. Las ventas
anuales de empresas como General Motors, Wal-Mart,
Exxon-Mobile, Ford y Daimler-Chrysler también
superan la suma del PIB de los PMD. Cada minuto,
cruzan las fronteras mundiales dos billones
de dólares procedentes de la especulación,
con las importantes consecuencias que ello
acarrea para las economías nacionales, especialmente
las de los países pobres. La globalización
neoliberal ha convertido el mundo en un enorme
casino.
La brecha es desproporcionada y la gente ha
comenzado a decir "NO" a la globalización.
Desde que las empresas transnacionales (ETN)
han pasado a ser monopolios mundiales, es
imposible acariciar la idea de que el mundo
de hoy pueda estar regulado por la mano invisible
de Adam Smith, como en los inicios del capitalismo.
Entretanto, Naciones Unidas ha celebrado una
serie de conferencias mundiales centradas
en aspectos de escala global como la infancia,
el medioambiente, los derechos humanos, la
población, el desarrollo social, la mujer,
el hábitat y la educación y todos los países
miembros se han comprometido a alcanzar estas
metas que ellos mismos se han impuesto. Finalmente,
en mayo de 2000, la ONU celebró la Cumbre
del Milenio, durante la cual se adoptaron
los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)
con el fin de que en 2015 se reduzca a la
mitad el número de personas que viven en la
extrema pobreza.
Sin embargo, la ONU no está cumpliendo estos
objetivos. Aunque las resoluciones se adoptaron
por consenso, la ONU no tiene un poder vinculante
sobre sus miembros. Las resoluciones de la
ONU podrían convertirse en armas que la sociedad
civil esgrimiera ante los propios gobiernos
y organizaciones internacionales que las acordaron
y se comprometieron a cumplirlas. Pero su
función no va más allá.
Entonces, ¿dónde encontrar una alternativa
al sistema actual? Una alternativa que no
sea teórica, sino que se aplique a la vida
diaria de las personas y las comunidades.
Mientras las ETN tratan de maximizar sus beneficios,
existen otras actividades económicas como
las cooperativas, las mutualidades y las ONG.
Las actividades económicas basadas en la solidaridad
deben tener en cuenta la protección del medio
ambiente y los derechos humanos, así como
el trabajo no remunerado de la mujer. Un ejemplo
de ello son los microcréditos y los proyectos
de moneda social. En los gobiernos centrales
y también locales, comienza a dejarse ver
un cierto compromiso para alcanzar una democracia
participativa que comparta el poder con los
ciudadanos, como en los proyectos presupuestarios
participativos.
En el plano internacional, somos testigos
del auge del comercio justo y la cooperación
Norte-Sur para el desarrollo internacional
en las ONG.
Estas piezas de la socioeconomía solidaria
no deberían funcionar a gran escala sino que
deberían mantener su dimensión humana, ya
que la socioeconomía solidaria sólo es posible
si existe una confianza entre las personas
que participan en ella. A su vez, las distintas
unidades se pueden relacionar en forma de
redes flexibles a nivel nacional, regional
y mundial.
¿Es posible destruir la economía de mercado
globalizada y simplemente sustituirla por
la mencionada socioeconomía solidaria? La
respuesta, sencillamente es NO.
Por ejemplo, las ETN no pueden desaparecer
en pos de las cooperativas, los dólares no
pueden sustituirse por la moneda social y
los bancos comerciales no pueden convertirse
en microcréditos. Todo el comercio exterior
no puede sustituirse por el comercio justo.
Sin embargo, sí debemos controlar los incontables
excesos y las actividades especulativas de
las ETN, así como la economía de mercado que
busca obtener los máximos beneficios. Debemos
imponernos frente a la explotación de los
trabajadores, la destrucción desenfrenada
del medioambiente, el dominio económico y
político de las ETN y la concentración de
poder, decisiones y funciones en manos de
pequeñas élites. Este control sólo puede ser
ejercido si promocionamos la socioeconomía
solidaria a nivel local, nacional, regional
y mundial.
La Economía Basada en la Solidaridad
debe enfrentarse a la Globalización Neoliberal
a Escala Mundial
A partir de noviembre de 1999 en Seattle,
se han ido sucediendo una serie de grandes
manifestaciones en los lugares donde se han
celebrado reuniones al más alto nivel. Los
manifestantes protestan contra organizaciones
internacionales como la OMC, el FMI, el Banco
Mundial y los líderes del G8 que controlan
estas instituciones, así como contra las ETN,
verdaderas beneficiarias de la globalización
neoliberal. Los manifestantes defienden que
"las personas están antes que los beneficios"
y que "otro mundo es posible". También se
ha puesto en marcha una campaña internacional
para que se condone la deuda a los países
pobres y para que se aplique un impuesto sobre
las transacciones en el mercado de divisas
(ITD) que ayude a alcanzar los Objetivos de
Desarrollo del Milenio (ODM).
Desde enero de 2001, se han celebrado grandes
encuentros anuales del Foro Social Mundial
en Porto Alegre, Brasil, como contraposición
al Foro Económico Mundial de los ejecutivos
neoliberales de las ETN de Davos, Suiza.
La socioeconomía solidaria también debe enfrentarse
a la tarea de luchar contra la globalización
neoliberal. Si una actividad realizada por
una cooperativa infringe los acuerdos de la
OMC y su junta dictamina que se ha producido
una infracción, las actividades de la cooperativa
deben cesar. Si el FMI y el Banco Mundial
siguen imponiendo sus programas de ajuste
estructural (PAE) y sus Documentos Estratégicos
para la Reducción de la Pobreza (DERP) en
los países en desarrollo, las actividades
de la socioeconomía solidaria se verán obstaculizadas
de raíz y los proyectos de presupuestos participativos
en los gobiernos locales quedarán bloqueados.
Si esos dos billones de dólares de dinero
especulativo siguen circulando por el mundo,
será difícil utilizar microcréditos y realizar
proyectos de moneda social. Como vimos en
la crisis financiera de Asia en 1997, estos
flujos monetarios pueden ser el origen de
una ola de desempleo y pobreza a gran escala.
Concluyo que la socioeconomía solidaria es
un paradigma económico nuevo, integrado, amplio
y convergente que implica la combinación de
actividades económicas básicas, enfoques participativos
en los gobiernos locales y nacionales y acciones
globales frente a la globalización neoliberal
que movilicen grandes masas de gente.
Convocatoria de una Reunión Preparatoria
sobre las Regulaciones Internacionales en
el Contexto de la Economía Basada en la Solidaridad
en la Era de la Globalización
En 1999, la Fundación Charles Leopold Mayer
para el Progreso del Hombre convocó la organización
de una Alianza para un Mundo Responsable,
Plural y Solidario. La Alianza se apoya en
cuatro polos: Gobernanza y Ciudadanía; Socioeconomía
solidaria; el Ser Humano y la Biosfera y;
los Valores, la Educación y la Cultura.
Cada polo tiene entre 10 y 15 subtemas. Entre
los años 1999 y 2001, se llevaron a cabo más
de 60 talleres relacionados con cada uno de
los subtemas.
En diciembre de 2001, la Fundación organizó
la Asamblea de Ciudadanos del Mundo en Lille,
Francia, basándose en los resultados cosechados
en los talleres de los dos años anteriores,
reuniendo a 400 participantes. La Asamblea
adoptó la Carta de las Responsabilidades Humanas,
que los ciudadanos del mundo deberían acoger
junto con otros documentos ya existentes como
la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, supuestamente
cumplidas por todos los estados.
El taller sobre Regulaciones Internacionales,
que se celebró en el contexto de la socioeconomía
solidaria, corresponde al polo de la Socioeconomía
solidaria.
Actualmente, la economía de mercado domina
el mundo. La globalización neoliberal se ha
convertido en la principal corriente, creando
enormes diferencias entre ricos y pobres.
Frente a esta globalización de la economía
de mercado que pretende obtener los máximos
beneficios, la socioeconomía solidaria debe
realizar sus actividades económicas tratando
de lograr la solidaridad entre los pueblos.
Antes de la Asamblea de Lille, en junio de
2001, se organizó un taller en Findhorn, Escocia,
para reflexionar, estimular y sintetizar los
resultados de 15 talleres que se habían realizado
a lo largo de los dos años anteriores sobre
14 temas. Los temas de los talleres fueron:
"Trabajo, Empleo y Actividad", "Empresas y
Solidaridad", "Producción, Inversión y Tecnología",
"Consumo Ético", "Políticas Fiscales y Bienestar
Social", "Economía Solidaria", "Desarrollo
Sostenible", "Moneda Social", "Deuda y Ajustes
Estructurales", "Comercio Justo", "Comercio
Internacional y la OMC", "Políticas Económicas",
"Mujer y Economía".
Ya se han organizado actividades para construir
una socioeconomía solidaria por parte de personas
individuales, comunidades, gobiernos locales
y también a nivel global. Sin embargo, si
las instituciones internacionales como la
OMC, el FMI y el Banco Mundial, que promueven
la globalización neoliberal, imponen sus políticas
y si las CTN realizan actividades irresponsables,
los frutos de la economía solidaria podrían
evaporarse.
Durante la Asamblea de Lille, los participantes
en los talleres dedicados a la socioeconomía
solidaria se reunieron para decidir cómo llevar
a cabo un trabajo de seguimiento. Acordaron
que debería iniciarse un nuevo taller sobre
Regulaciones Internacionales en el contexto
de la socioeconomía solidaria. Los talleres
tratarían temas como la condonación de la
deuda, la introducción de un impuesto de transacción
de divisas, los PAE/DERP del FMI y el Banco
Mundial, el principio de libre comercio de
la OMC, los códigos de conducta para las CTN
y la interrelación entre las regulaciones
internacionales y la socioeconomía solidaria.
Hasta entonces, las acciones sobre las regulaciones
internacionales, es decir, el reto frente
a la globalización neoliberal, no se había
considerado una pieza en la construcción de
la socioeconomía solidaria.
Éste puede ser el primer intento para lograr
un diálogo entre quienes trabajan por la socioeconomía
solidaria y quienes luchan frente a la globalización
neoliberal. La reunión preparatoria que se
celebrará en Tokio del 9 al 10 de octubre
sobre Regulaciones Internacionales en el contexto
de la Socioeconomía solidaria en la era de
la Globalización Neoliberal es la ocasión.
Yoko Kitazawa, Octubre de
2003
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